Espolón Frendo + Rebuffat al Espolón de Cosmicos

Mucho tiempo pensando, esperando meteos, mirando topos y la fecha se acerca. Parece que la cosa pinta bien y dan buen tiempo. El plan inicial es empalmar el Espolón Frendo con el Pilar Gervasutti, algo que hasta el momento no conocemos a nadie que lo haya hecho. El martes por la noche dormimos a pie de Frendo. Recuerdo cuando hace ya unos años estaba aqui pero con otras gentes... entonces las condiciones eran de hielo y mixto. Ahora está todo en roca. En cuanto nos metemos en la vira de entrada nos calzamos los gatos y a ensamblar. Las mochilas nos pesan excesivamente, pero ahora toca joderse y apechugar.

La parte de roca se hace muy bien buscando siempre lo más evidente. Sin darnos cuenta y a eso de las 10 y media de la mañana acabamos con los 700 metros de roca. Toca la  nieve, a correr, pensamos equivocadamente. La parte final resultó ser lo más duro con mucha diferencia. Metros y metros de cuerda sin seguros y con hielo vivo donde tus gemelos se acuerdan bastante de tu prima la coja. Pero todo en esta vida tiene fin, hasta la parte de arriba del Frendo y acabamos viendo la cascada de hielo de 75/80º que marca el final de la ruta. Lo encaramos y salimos a la arista que lleva al Valle Blanco. Abrazos, emoción y felicidad. Llegamos al Refugio de Cósmicos en un horario que tal vez ni nosotros mismos sospechábamos, la verdad. Un refugio completo hace que durmamos poco y mal (no teníamos sitio) y acabemos decidiéndonos por una Suizos al Grand Capuchin, donde a mitad de vía por unas cosas y otras nos acabamos dando media vuelta.

Llegamos reventados al refugio y antes de bajarnos para Chamonix escalamos una Rebuffat express para quitarnos ese mal sabor de boca del día anterior donde hoy si que si, disfrutamos y aprendemos a montarnos en las fisuras graníticas.


Fin de semana de descanso y la semana que viene volvemos a la carga con unas Droites que nos esperan más que ilusionados.

Sueños hechos realidad. El por qué de las vías.

Por fin llego a casa y me siento con un poco de tiempo frente al ordenador. Cada vez lo odio más, pero bueno, de vez en cuando también me gusta poner el blog un poco al día (demasiado poco, pero bueno algo es algo).
Esta primavera ha sido estupenda, el tiempo nos ha dejado escalar un poco y la verdad y lo más importante lo hemos cogido con muchas ganas. Diversas vías en Montrebei, Midi Ossau, Ordesa, Ansó... hacen que proyectos que tienes desde pequeño se vayan pasando de una manera difrente por tu cabeza y te los puedas llegar a plantear. Sólo hay que creerselo!!! que dice Jordi... Yo le añadiria un matiz, hay que creerselo y escalar mucho, pero primero hay que creerselo!!

Una de las grandes vías que siempre miraba con admiración era el Pilar Sur del Grand Midi de Ossau, un rutáneo inalcanzable, pensaba yo. Cuatro o cinco vías antes por el Midi para cogerle rodamiento y a por él!! Si la vía fue dura, las condiciones más. Viento, lluvia, frio e incluso nieve en pleno mes de junio. Unas condiciones excelentes para una vía excelente, claro que si. No hay largo facil, todos hay que lucharlos como un cabrón, pero esa ilusión por aquellos proyectos que tienes desde hace años y años puede con todo eso y más. Al final y tras un largo y duro día ahí estabamos Jordi, Bartolo y yo. En la puta cima del Grand Midi Ossau. Varias son las veces que los tres hemos estado aqui, pero sin duda alguna ésta era especial, al menos para mí. Un escalofrio me recorre el cuerpo al pisar la cima. Es tarde, hace frío, está oscureciendo, pero no pasa nada, "tan solo" tengo que bajar por la vía normal, un poco de cuidado en los destrepes y fuera.
                                                                              


Otra de estas grandes vías fue la Rabadá Navarro en el Gallinero de Ordesa, otro vión hecho realidad. Nos situamos al pie de la pared con las primeras luces del día y tras otra jornada de luchar (y navegar por los grandes mares de Ordesa...) conseguimos salir por arriba con las últimas luces del sol...Una de las mejores puestas de sol... Emociones a flor de piel. Bajamos las clavijas y no paramos de hablar de esta vía tan especial.


Y esta semana, fruto de la casualidad, he estado por el Naranjo de Bulnes. Mala previsión de tiempo y un tembleque generalizado al ver la Cara Oeste del Picu es lo que había por allí. El día anterior ni me imaginaba que al día siguiente la intentariamos. Pero mira, a veces la suerte apuesta por ti y tú, una vez más lo das todo. Así que ahí andábamos, subiendo los 20 y muchos largos de la Rabadá Navarro. Una única posibilidad era la que teníamos para cumplir otro sueño y la aprovechamos. Largos y largos, empalmar todo lo que se podía, rozamientos de cuerdas, algún que otro ensamble..vamos, un infierno. Afortunada o desgraciadamente, le he cogido demasiado cariño a este tipo de infiernos y poco a poco te hacen madurar y crecer como persona. Quién me iba a decir a mí que iba a subir por estas tapias algún día!