Swisspeaks 2021

 Me siento frente al teclado y lo primero que hago es resoplar.

No se ni como contar ni estructurar lo vivido estos días en Suiza, pero todo empieza muchos meses atrás...

No es fácil plantearte correr (para pelear) una carrera así. No te puedes creer más de lo que eres, pero creemos firmemente que podemos pelear por un tercer puesto en el podium si se dan ciertas circunstancias y luego la carrera siempre te pondrá en tu sitio...

El sacrificio (por lo menos para mí) es mayúsculo. Quitar tiempo de familia, amigos, comidas, vinos y birras, sueño...  todo para sacar el mayor rato posible de calidad para poder entrenar.

Pero bueno, creo que este año llegaba bastante fuerte. He podido entrenar bien, pocas molestias y mucho estiramiento y fisio.

Con estas premisas, mi hermano Jorge (bastante más cascado físicamente que yo con, entre otras cosas que le vienen de serie, una fisura en el calcáneo un mes antes de la carrera) y yo nos presentamos en la línea de salida.

Antes de salir todo es maravilloso

Nervios y saludos a viejos conocidos en esto de la ultra distancia. Todo parece nuevo, es lo que tiene correr una cosa de estas al año, poner todos los huevos en la misma cesta, no siempre sale bien.

Por méritos pasados, nos ponen en primera fila, junto a los favoritos. Sabemos que mínimo, vamos a darlo todo por pelear con las bestias que vemos junto a nosotros.

Nos tomamos los primeros kilómetros con calma, pero más o menos siempre entre las 20 primeras posiciones. 

La idea es no correr juntos, cada uno a su ritmo, pero los dos sabemos que nuestro ritmo es muy similar así que corremos juntos la mayor parte del tiempo aunque uno u otro nos adelantemos en alguna parte del recorrido.

La estrategia es dejar que los gallos se peleen y al final, algunos de ellos se retiren. Con tanta experiencia que tienen y siempre pasa lo mismo... Nosotros estaremos en segunda línea, esperando nuestro momento.

Pasa la primera etapa, la cual me parece de transición, excepto la subida (y bajada) al último collado (Chummehorn, 2754m) muy bonito, largo y salvaje.  

Llegada a Fiesch, primera base de vida, en 8 horas, Allí tenemos un tapper con comida preparada en nuestras bolsas para no perder mucho tiempo ya que es muy fácil perder mucho tiempo si no llevas asistencia.

Salimos juntos y fuertes hacia la primera noche (Saflischpass, 2561m) que nos recibe con frío, viento y niebla en las crestas cimeras. Jorge comienza con sus dolores pero los va paliando.

En la subida al segundo collado de la noche (Nanzlicke, 2602m) para mí, uno de los más duros de la carrera, Jorge se reencarna en Kilian y lo pierdo de vista  hasta Eisten.

Aquí coincidimos ya más rato (ya habíamos estado hablando antes) con dos primos madrileños, Don Mario y Don Jose Manuel Rodriguez Bañares. Dos toros, dos bestias, dos cracks. Ellos y sus familias (mujeres e hijas) con los que iríamos coincidiendo a lo largo de toda la carrera. Grandes personas.

Subida hacia Hannigalp, 2136m, Muchísima humedad y calor que hago con los primos, Jorge viene detrás, cerca. Ya es de día otra vez.

Almorzamos todos juntos en Grachen un gran plato de cólera. (mezcla de cosas del huerto entre hojaldre, en cada pueblo/casa existe su especialidad. Este nombre se debe al anterior confinamiento, unos siglos atrás, debido al cólera. Cada uno comía sólo lo que tenía a mano, el resultado, unos siglos después, es un plato brutal)

El calor aprieta, nos dispersamos y Jorge me pilla llegando a Augsbordpass, 2892m. Bajamos a buen ritmo a Bluomatt (otro gran avituallamiento, tortilla y raclette entre otros manjares)

Subimos a Forclettaz, 2874m. y llegamos tras una brutal y empinadísima bajada a Ayer. Desde aquí a Grimentz una  desquiciante hora.

Otra vez aquí, precioso pueblo y gran avituallamiento al que llegamos al atardecer. Vemos a un gran tipo, que conocimos el año pasado, Antonio. Un emigrante gallego que dirige este lugar y nos hace sentir como en casa.

Estamos cenando cuando Antonio se acerca y nos dice que ha habido varios abandonos y que vamos terceros. La verdad es que no teníamos ni idea del puesto, pensábamos que íbamos más atrás.

Tras un buen rato en la base de vida, subimos juntos hacia el refugio de Becs de Bossons. Me estoy durmiendo, son como las 12 de la noche y le digo a Jorge de parar a dormir media hora.

Me despierto entre sudores raros y le digo a Jorge que me salgo fuera, que voy bajando andando despacio y que me pilla en unos minutos.

No nos volvimos a ver. Hice toda la bajada (12km correderos) andando despacio y no apareció.

Al llegar al siguiente avituallamiento, Evolene, me enseñan una tablet con el GPS, todavía no va ni a media bajada (más tarde desde la organización me confirmarían que este tramo le costó 7 horas, se despertó con un bulto tremendo en la rodilla que le impedía moverla). Todavía estuvo parado hasta las 11 de la mañana en Evolene a ver si se recuperaba, no era capaz de apoyar la rodilla y se retiró, muy a pesar de su voluntad, con la sensación de ir bastante entero.

La rodilla de Jorge está detrás de ese huevo

Al imaginar el percal, sigo tirando hasta Grande Dixance. Se me hace de día llegando al col de la Meina. La bajada no es precisamente placentera. Fisio, comer, cambiar material en la base de vida y continuar.

Duermo 15 minutos al sol antes de llegar al col de Prafleuri y sigo. La bajada hasta la Raclette de Planproz se me hace eterna. En la subida por bosque hasta Cabane Brunet peno mucho. El calor y la humedad me pasan mucha factura.

Subida tendida a cabane de Mille y bajada larguísima hasta Orsieres, donde se me hace de noche y sorprendentemente corro bastante. 

Aquí me paran 2 veces por la calle para preguntarme por mi hermano, se ve que la gente iba siguiendo la carrera. Antes de subir hacia Prassurny, una familia ha montado un mini avituallamiento particular. Me siento con ellos un rato, me invitan a zumo de naranja y me acompañan hasta el final del pueblo (un inciso, convendría marcar mucho más las zonas urbanas ya que pueden ser muy perdedoras)

Buen avituallamiento en Prassurny, donde duermo 40 minutos y afronto la Fenetre d´Arpette. 

En Prassurny, me vuelvo a encontrar con Jorge

Llego arriba. Este año hay una pareja muy animosa, gritando y animando desde una hora antes de llegar al collado. Es muy gracioso escuchar hablar castellano a un suizo, con acento mexico- aleman. 

La bajada es peligrosa de verdad. Bajo caminando y con bastante cuidado y aún así me caigo un par de veces. 

Llego a Trient, donde se acuerdan de lo muerto que llegué el año pasado. Como, y amanece camino a Finhault. Vuelvo a jurar en este tramo, no me gusta nada y no le encuentro mucho sentido, aunque yo no conozco bien la zona como para conocer si hay alternativas.

Aquí como, físio y me ponen un vídeo con ánimos de mi mujer e hijo.

Vuelvo al camino, son las 10 de la mañana y hace ya bastante calor. paro 15 minutos a dormir en un prado y sigo. Subida llevadera al col de Fenestral, 2450m y bajada bastante técnica hasta el fondo del valle donde ya se coge un buen sendero que te lleva al col d´Emaney y después al refugio de Salanfé.

Aquí paro bastante rato a comer bien y me dan una información de los GPS que luego resultaría no ser correcta debido a las actualizaciones de la red, me dicen que llevo mas de 5 horas de ventaja al siguiente corredor, por lo que duermo media hora.

Continúo pensando que llevo mucha ventaja y encima he dormido ¡que bueno soy! Llego a Susanfé y me tomo mi tiempo en el pas del Encel, muy peligroso a la vez que bonito. Una vez lo pasas, conviene echar la vista atrás.

Llego a Barme, ya ha anochecido y me dan una bofetada de realidad. Una manada de ñus, vestidos de ultrarruners me persiguen a media hora. ¡Oooooh que malo soy! Mi gozo en un pozo. Hasta la base de vida de Crosets corro mucho y veo cosas raras. 

No quiero decir que alguien haga trampas, me parece inconcebible en cualquier deporte, pero coches parados con gente en mitad de ninguna parte que se encienden al pasar yo, mirarme y volver a apagar el motor al ver que quizá no soy el que esperan no me parece muy normal. Es cierto que ya son muchas horas de carrera y la mente no piensa con claridad pero no soy el único corredor que comenta este hecho.

Me cuidan bien los pies en Crosets, como y vuelta a correr. La noche se me da bastante bien. Corro bastante y voy centrado en lo que tengo que hacer (excepto un tramo, antes de llegar a Morgins donde parece que me teletransporto, han pasado los kilómetros y no recuerdo nada, esa sensación me da que pensar y no me gusta nada)

Cariñitos en Crosets

Me amanece llegando a Conches. Paro poco tiempo y continúo a muy buen ritmo. Al tour de Don, 2000m se llega por bonitas crestas y pistas de ski, corredero. En estas zonas no veo muchas banderas pierdo bastante tiempo para dar con el camino. Llego al col de Croix y empiezo una larga bajada. 

Aquí comienza el principio del fin. Planto la semilla del caos de día que me espera, sin todavía saberlo.

Bajo super motivado a muy buen ritmo, a mitad de bajada existe un llano lleno de ganado y continúa la bajada (aquí había un desvío a la izquierda que no ví, las vacas se habían comido las banderas) Llego a la motriz de un telesilla en Torgón, hace rato que no veo banderas. Me vuelvo loco, estoy subiendo y bajando más de una hora por las pistas de ski sin ver ninguna bandera y se me cae el mundo encima, me estoy jugando el tercer puesto y estoy perdiendo muchísimo tiempo.

Decido correr valle abajo y ya encontraré algún coche. Un currante de la estación me recoge en la motriz, le comento la situación y me deja el móvil para  llamar a la organización (el mío no tiene batería por el frío) Muy amablemente el tipo me acerca al camino correcto ¡¡estaba solo a 300m. de donde estabamos!!

He perdido más de una hora, pero sobre todo he perdido la buena onda en la que estaba subido. El buen ritmo y la motivación se van por los suelos.

Cuando tu cuerpo está al límite, físico y mental, cualquier pequeño error puede hacer que tu cuerpo y mente se desmoronen como un castillo de naipes.

Llego a Blansex y encuentro a las 2 mismas grandes personas que el año pasado. Me ayudan en lo que pueden. 

El año pasado, de aquí se subía 5 minutos a un collado y todo bajada a meta. No se por qué pero en mi cabeza estaba que la llegada era muy parecida este año, la realidad iba a ser muy diferente.

Lego a Taney. Me acogen como si me conocieran de toda la vida. Me dan otra bofetada de realidad, quedan 20 km y al primero le ha costado 6 horas.

En Taney explicándome lo que quedaba... No imaginaba la realidad 

¡Uffff! No contaba con esto. Salgo del avituallamiento y el calor me aplasta. Paro a dormir un rato en el camino. Continúo pero ya no soy consciente ni de donde estoy. Voy zombi total. Caen las horas sin ser consciente y el Sol me aplasta. Llegando a Lovenex, 1850m un avión me pasa gritándome desolee (lo siento, en francés) 

Estoy en un profundísimo bache del cual no soy consciente.

De repente despierto, vuelvo a la realidad y soy consciente de donde estoy. Veo bajar al alemán como una gacela, el mundo se viene abajo.

Soy consciente de que durante más de 200km he ido tercero, haciendo una muy buena gestión de carrera y que a falta de 15km he perdido todo por lo que he sufrido, luchado y entrenado este año.

Me vengo abajo y grito y lloro desconsoladamente. La sensación es de tristeza y decepción absoluta.

Continúo bajando, casi no puedo ni apoyar los pies de dolor. Todos los males aparecen de golpe cuando la mente se hunde. 

Aparece mi hermanos Jorge llegando al último avituallamiento y me desmorono. Lloro como un niño.

Siento una profunda pena y tristeza. En este momento tengo la sensación de estar decepcionando a muchos amigos que me apoyan y me siguen día y noche. Mi hermano me coge por la pechera (igual que aquella famosa imagen de Luis Aragonés y Etoo) me pega cuatro gritos y me dice que cabeza alta y vuelta al camino, hasta el final.

Sigo y sigo y sigo... con la cabeza gacha y debido al cansancio físico y mental extremo me pierdo dos veces más, vuelvo a perder muuucho tiempo pero ya todo me da igual.

Llego a meta al atardecer llorando, hundido como nunca. No es como me gusta terminar las carreras. Al final un séptimo puesto (tercero senior, otra vez. El año que viene ya juego con los buenos, en Enero cumplo 40, seré veterano) que no he disfrutado nada. 

Cervecita en meta
Hablando con Renato Forni, un gran amigo y profesional

Esto es la realidad del deporte. No todo son fotitos haciendo el guay en instagram. Hay momentos durísimos física y psicologicamente y este ha sido uno de ellos.  No siempre los malos momentos les toca pasarlos a los demás, vivirlos en carne propia es duro.

Cuantas más expectativas te creas, más grande es la torta que te pegas si no las cumples. Fuí haciéndome el cuento de la lechera todo el final de carrera y el resultado fué una hostia de realidad.

Sólo me queda aprender (para aprender perder, dice mi madre, unas veces se gana y otras se aprende... y yo no paro de aprender) de los muchos errores cometidos para no volver a cometerlos.

Recuperando fuerzas

La carrera...brutal, durísima, espartana. El terreno te va desgastando brutalmente y cuando te quieres dar cuenta ya es tarde. Caerás irremediablemente en las trampas de la carrera.

El que vaya pensando que es como el Tor, que se olvide.

El terreno es mucho más duro y técnico en general, mezclado con otras zonas más correderas (en las que ya no puedes correr porque vas escachado) los avituallamientos, los collados, los refugios... siempre están mucho más lejos de lo que parece, los kilómetros no pasan, las horas caen como losas, vamos... una maravillosa carrera a la que nos encantaría volver.

Me gustaría dar las gracias especialmente y por encima de todos a mi mujer Lorena, a mi hijo Jorge y a mi hija, que vendrá en Enero. Sin ellos esto no sería posible. A mi padre, que me pagó la inscripción porque no tenía ni un duro (ya sabes que siempre pago mis deudas) a mi madre (por decirme que se opone totalmente a que haga estas cosas) a mis hermanos, que son dos fieras en todo lo que hacen y que podían sacar pecho y fardar de lo que hacen, pero eso no está en nuestro ADN (el mismo día uno puede estar encadenando séptimo grado en Ordesa y el otro sacándole las bielas a más de un famosete con los skis de travesía)  a mis suegros, que nos ayudan en todo lo que egoístamente les pido, a mis amigos, ellos saben quienes son, por las conversaciones, los masajes y sobre todo, por bajarme a la realidad de lo cotidiano y por mofarse de mí cuando más lo necesito.

Todos vosotros sois los pilares de nuestra vida, muchísimas gracias por estar allí, a cambio de nada. Eso es la verdadera amistad.

No soy ejemplo de nada, pero a esfuerzo y sacrificio cuando quiero lograr algo, no me gana nadie (otros lo llaman tozudez maña)

Nunca he buscado ningún sponsor, pero esta carrera, si la quieres hacer bien, supone mucho a lo largo del año.

Mucho tiempo de entreno, mucho esfuerzo, alimentación, material, zapatillas, viajes. 

La carrera solo es la punta del iceberg, el trabajo que hay detrás para llegar preparado a la línea de salida es brutal, por eso desde este blog, aprovecho la oportunidad, por una vez, de pedir ayuda.

Por nuestra parte, lo vamos a dar todo, como siempre que hacemos algo, nos gusta hacerlo bien.

Si nos puedes ayudar, de cualquier forma no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de javigalve@hotmail.com muchísimas gracias.

Así de seco me dejó la Swisspeaks 2021

5 comentarios:

Zorriyo dijo...

Gracias a ti Javi! Por compartir estos momentos y por ser como eres! Un abrazo familia!

Kikote dijo...

Impresionante Javi. Ya quisiéramos muchos no acabar séptimo, sino tan solo acabar. Un lujo de repor, como siempre. Esos maños cabezones . A tu hermano que se cuide esa rodilla y a seguir tan fuertes los dos. Si ae puede ayudar con algo para la próxima edición se intentará . Abrazos de un matao que pasa de los 30 k

Kikote dijo...

En la última foto estás pa que te saquen en procesión!!!

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