Contamine a las Petites Jorasses



Otra ventana de buen tiempo y para arriba que nos volvemos a ir. Esta vez decidimos ir a la Norte de las Grandes Jorasses, al espolon Walker. Tenemos escuchado que hay bastante nieve en la pared, pero las ganas de llevarnos una gran clasica al bolsillo pueden con todo lo demas. 

La estrategia es sencilla, aproximar pronto por la mañana y entrar a la pared el mismo dia para dormir donde nos pille y al dia siguiente intentar llegar lo mas cerca de la cima para poder bajar temprano la mañana del siguiente dia, que por lo que tenemos oido, la bajada, es lo mas complicado. Aligeramos en el material lo maximo que podemos, un piolo, un juego de friends, 10 cintas y unos pocos fisus, una sola cuerda de 60 y nada de material de vivac, tan solo media esterilla para los dos. 

Vamos aproximando por la Mer de glace y sin decirnos nada el uno al otro nos vamos dando cuenta que lo que decian es verdad, la pared esta bastante cargada y meterse seria una locura. Cuando llegamos a Leschaux subimos a preguntarle a la guarda para ver que nos cuenta de las condiciones y en seguida nos confirma nuestra intuicion, nadie la ha hecho esta temporada, ni la anterior, ni en tres años¿? Nos comenta que han entrado varios guias y cordadas varias, pero que todos se han tenido que bajar o que los ha sacado el helicoptero, asi que decidimos no jugar a la ruleta rusa y asegurar en la Contamine a las Petites Jorasses, 750 metros de roca, que aunque bastante asequible, es muy guapa y por la que merece la pena venir hasta aqui. 

Nos pasamos todo el dia descansando en el refu y pronto nos vamos a dormir. 


No madrugamos en exceso y aproximamos con la calma saliendo por encima del refugio, y no por el glaciar como es normal. Al llegar a la rimaya empieza la fiesta y la montaña nos pone en nuestro sitio. Aqui manda ella y no nos lo va a poner facil. Cuando salgo para ir a cruzarla, cae un bloque del tamaño de un coche y... uf!  Mejor no pensar lo que hubiese pasado si hubiese caido medio minuto mas tarde. Cuando las pulsaciones bajan decido ir otra vez a la carga y cuando consigo cruzarla, subir 5 metros en la pared y montar reunion vuelve a crujir todo y cae otro bloque... segundo uf del dia!!! Mejor pasar por aquí lo mas rapido posible. Reunion a cañon y sube Chema en fuego por lo que pueda caer. Conforme fue pasando el dia se fueron cayendo unos bloques bastante severos, tanto que cuando bajamos por la noche estaba toda la entrada barrida y con muchos bloques por el glaciar.

La escalada fue bastante bien, exceptuando los primeros largos que estaban un poco mojados y a mitad de via que nos embarcamos saliendonos un poco mas a la derecha de lo normal, pero Chema en seguida supo enderezar el rumbo y volver a las disfrutonas fisuras de la via.

Hasta aquí todo normal, via muy buena, roca perfecta, meteo fresquita pero mas que aceptable, horario razonable, pero ahora tocaba bajar. Sabiamos que se bajaba por la “Anouk”, via que transcurre paralela a la “Contamine” y que tiene las reuniones equipadas para rapelar pero el unico problema es que solo llevabamos una cuerda de 60 y los rapeles estan a mas de 30 metros, asi que la aventura empezaba en este momento. Empezamos a bajar cerca de las 7 de la tarde y conseguimos pisar el glaciar pasadas las 2 de la mañana después de abandonar algo de material, rapelar de toda clase de clavos roñosos, cordinos deshilachados, bloques que se movían pero lo suficientemente empotrados para colgarse y tambien, una vez cada dos rapeles, de los parabolts que habia en las reuniones de la “Anouk” que te dejaban respirar tranquilo. Una bajada bastante entretenida y que nos obligo a ponerle imaginación cada 30 metros para poder llegar a las siguientes reuniones decentes.

Al dia siguiente y sin haber dormido apenas tocaba bajar hasta Chamonix, sin trenecito de Montenvers, fieles a nuestro estilo rustico, pero eso de andar era lo que menos importaba porque pese a no haber podido hacer la Walker, nos llevamos esta “pequeña” joya que nos deja muy buen sabor de boca, no solo por las buenas sensaciones durante la escalada, sino por haber sido capaces de salir del “fregao” en el que nos habiamos metido (conscientemente) al ir tan solo con una cuerda.

Ahora, ya en Chamonix y con la moral otra vez alta, ya vamos barajando opciones mientras aprovechamos para descansar y comer como personas normales.

3 comentarios:

Carla Mendez dijo...

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Historias de montaña dijo...

Qué hay Hermanos Galve!

Me acabáis de hacer regresar al pasado de mi hasta ahora única vista a la roca de Chamonix hace ya unos años, y eso que cuentas de la inestabilidad de los bloques es algo que recuerdo muy bien.
Estuvimos en el Monje, en la Aguja de la M y en el Tridente de Tacul y en todas las bajas fueron especialmente peligrosas.

Enhorabuena por la actividad!

Salu2

Anónimo dijo...

Sois la elite! un abrazo